El cultivo de olivo ha sido parte integrada de la cultura mediterránea. En nuestros pueblos, como cualquier pueblo costero, se cultivó como parte de la autonomía alimentaria de cada familia que poseía, arrendaba o explotaba de una parte de la cosecha una plantación de olivo.

Los nuevos regadíos, hicieron que este cultivo de secano fuera sustituido en parte por otros cultivos de regadío. El cierre gradual de almazaras y la presión urbanística han hecho que en la actualidad no exista la posibilidad de producir aceite local. Las almazaras más cercanas están a 36 kilómetros Relleu o a 24 Km y 500 curvas en Benimantell.

La cultura del cultivo del olivo se pierde lentamente, y el paisaje se llene de huertos abandonados, puesto que sus propietarios no tienen el incentivo de hacer el aceite de sus olivas.

Los motivos culturales, medioambientales y económicos han movido a la concejalía de Agricultura de Altea a impulsar la apertura de una almazara como incentivo del cultivo del olivo y recuperación del valor cultural perdido.

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Imagen de las parcelas de olivos diseminados por el término municipal de Altea

Maquinaria adquirida por el ayuntamiento.

La adecuación del local provisto para albergar la maquinaria consiste en enlosar hasta 1,4m de la pared del local, lucido con suelo antideslizante lavable con embornal de evacuación de aguas residuales, acometida de electricidad trifásica y punto de agua potable que asume la Cooperativa Agrícola de Altea, S.C.L. que sin su inestimable colaboración, el proyecto no tendría sentido.

La cooperativa de Altea esta emplazada en el límite de los términos municipales de Altea, la Nucia y Alfaz del Pí, por lo que su ubicación es ideal. Además, forma parte de los finalistas sociales de la entidad cooperativa y ha sido Almazara tradicional durante muchos años.

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